Mis trucos para recortar y arreglarme la barba


Que no te engañen, la barba nunca va a pasar de moda, y es que esta tendencia ha calado fuerte entre los hombres que hemos asumido que, siempre que la llevemos bien cuidada, nos va a aportar un plus a nuestro estilo. 

Está claro que aquellos que se decantan por un afeitado depurado dedican mucho más tiempo a esta rutina, pero es totalmente falsa esa concepción sobre que para tener barba sólo hay que dejarla crecer. Los que la llevamos sabemos que es mucho más que eso. 

Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que me he llevado dos años escribiendo sobre esta tendencia (y otras del cuidado personal masculino) en el blog de Philips. Nunca había compartido por aquí mis trucos a la hora de recortar y arreglarme la barba así que aquí lo tenéis. 

¿Cómo me recorto y arreglo la barba? 


La herramienta que utilicemos es fundamental. Yo llevo barba desde hace cuatro años y he probado varias marcas. Personalmente la que mejor me ha funcionado es Philips porque los barberos son muy precisos (y antes de trabajar para ellos ya era fiel a sus maquinillas). 

Cada hombre tiene una forma distinta de llevar a cabo el recorte o arreglo de la barba. Ayer, mientras me dedicaba a esta rutina, pensé en cómo lo hacía yo, ya que es algo que tengo automatizado y asimilado. 

1. En primer lugar delimito la barba: me hago la zona del cuello y pómulos con el barbero sin el peine guía de los niveles. Además, limito también la zona de los labios haciendo una línea bajo el bigote y sobre la parte central de la perilla. 
2. Para delimitar el cuello hago una especie de ángulo cerrado con una línea desde el final de la mandíbula hasta la nuez. Para que no quede un triángulo, hago otra línea recta en paralelo a la nuez. 
3. Después decido el número al que quiero recortar la barba. Yo suelo usar un número entre 5-6mm. 
4. Empiezo desde abajo recortando toda la barba. 
6. Una vez que tengo toda la barba al mismo número, pongo el peine guía a un número menor al utilizado para recortar y me vuelvo a pasar el barbero por todas las zonas que he delimitado con el primer paso.

Hay gente que le gusta que los límites queden totalmente limpios y utilizan el cabezal para afeitar. Personalmente, cuando las líneas están tan perfectas creo que el resultado es poco natural, por eso mismo cambio este último paso por lo que he explicado en el punto número seis. 

Esta rutina la repito cada semana. ¿Cuáles son vuestros trucos? 

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